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Visitar Tenerife

Para algunos, las islas Canarias son los restos emergidos del misterioso continente hundido, La Atlántida, para otros en ellas se hallaba el Paraíso Perdido pero es de aceptación popular que todas aquellas constituyen un tesoro de incalculable valor, que, gracias a su eterna primavera, puede ser contemplado durante todo el año.
La hermana mayor de las Canarias es un cóctel de parajes que se sube a la cabeza nada más llegar: paisajes lunares, densa vegetación tropical, playas idílicas y el pico más alto de España, el Teide.
La primavera reside en Tenerife todo el año. Las temperaturas medias de invierno son 17-18 grados centígrados, mientras que en verano no pasan de 30. Esa bonanza climática permite estar a gusto durante todas las temporadas, en un eterno y cálido bien estar. Sus contrastados parajes hacen de Tenerife un verdadero continente en miniatura. Entre el norte y el sur la diferencia es abismal: un norte verde y húmedo, un sur ocre y seco, y en el centro el Teide, con 3718 metros de altitud, la cima del territorio español. En el Pilón de Azúcar, en lo alto, las fumarolas recuerdan al visitante que se trata de un verdadero volcán, dormido durante siglos.
Santa Cruz de Tenerife y Puerto de la Cruz son las ciudades con más movimiento turístico. En ésta última es recomendable el Loro Parque, un paraíso de jardines tropicales, zoo, shows de loros y delfines, acuario de tiburones y el Planet Penguin, con más de 200 pingüinos reales. Para los amantes del mar, un paseo submarino por las aguas del sur es imprescindible, se puede llegar a contemplar una colonia de más de 200 ballenas.
El carnaval, en febrero o marzo, se disfruta en la calle: música, disfraces, múltiples colores que visten Tenerife de alegría y, para terminar, el duelo por la fiesta acabada: El Entierro de la Sardina, famoso sobre todo en Realejos, La Orotava y Puerto de la Cruz.

De procedencia volcánica, la formación de Tenerife se inició hace 7 millones de años, durante una prolongada actividad eruptiva prácticamente sin interrupción hasta 1909, fecha en la que explosionó el volcán Chymero. Esta convulsión del terreno ha ido esculpiendo la fisionomía de basalto y obsidiana, dando formas caprichosas que descienden hasta caer rotundamente sobre el mar o se desparraman lenta y delicadamente en su orilla. Y en sus entrañas, la bulliciosa actividad de remolinos de gas y lava ha construido un laberinto de estancias y tubos cuya trama alcanza a veces gran extensión, como en la cueva del Viento, el mayor tubo volcánico topografiado del mundo.
La isla tiene forma piramidal y su base no supera los 2057 km cuadrados. Está estructurada a partir de tres puntos que se unificaron en sucesivas coladas. Teno, al noroeste, es un bloque de viejas montañas escarpadas, que caen sobre el mar o se amansan en costas llanas en la zona de Buenavista y Teno Bajo. Más allá, el valle de Santiago del Teide, estremece con la fuerza de una vegetación que brota sobre torrentes de lava y campos de ceniza volcánica. Y en el sur, cerca del pueblo de Adeje, la tierra se parte en un profundo cañón, El Barranco del Infierno, en cuyo interior crecen endemismos de la zona de Teno.

Tres continentes
En medio de esta variedad orográfica confluyen el sentir de 3 continentes: África, Europa y América. África dejo el legado de espíritu libre y sentido lúdico a través de sus primero habitantes, los guanches, pueblo bereber africano que, según ciertas hipótesis, exiliados en barcos sin remos llegaron arrastrados por las corrientes cuyas características impedían su regreso. Éstos se adaptaron a la isla y aprendieron a sacar partido de todos sus recursos. Europa, con su sed de acción sumió a la isla en una paradoja. Los misioneros conquistaron su espíritu y los militares su territorio. En 1496 pasaba a ser colonia castellana y quedaban constituidas las Islas Canarias. Ahora era la isla quien se adaptaba a sus nuevos habitantes, que en su vorágine transformaron su fisionomía. Dibujaron bancales sobre escoria y malpaíses, dejando las zonas no fértiles para la construcción de caseríos. Empezaron los monocultivos, primero el de caña de azúcar, seguido de la vid y la orchilla –un liquen-; los puertos francos que permitieron la llegada del whisky de Escocia, la mantequilla de Holanda, los cigarrillos, el nailon y los mercedes; también empezaron las plataneras y tomateras; y por último el turismo.

Cómo llegar
Tenerife dispone de dos aeropuertos a los que llegan todas las compañías españolas en vuelos regulares y numerosos charters. Existe una línea de transporte marítimo Cádiz-Tenerife.

Qué ver
Los pueblos de Garachico, La Laguna y la Orotava destacan por sus conjuntos arquitectónicos. En la Orotava: museo Iberoamericano, Casa de los Balcones y Molinos de agua. En El Sauzal: Casa del Vino, hermosa hacienda tradicional canaria en la que se encuentra el Museo del Vino canario. Observatorio Astrofísico de Izaña. Jardín Botánico del Puerto de la Cruz. Drago Milenario y Mariposario en Icod de los Vinos. Guachinches, tabernas canarias en las que se vende el vino producido artesanalmente por los pequeños agricultores, que se pueden encontrar en los pueblos del norte.

Fiestas populares
Las romerías se inician en abril con la de Tegueste el día de San Marcos y se van sucediendo en todos los pueblos, siendo las más importantes las de Orotava en junio, La Laguna en julio y la de Garachico el día de agosto. En el Corpus se realizan alfombras con arenas volcánicas de las que son espectaculares las de la Laguna y especialmente las de La Orotava. Los carnavales se celebran durante el mes de febrero en toda la isla, auténtica fiesta de los canarios. San Andrés, el 30 de noviembre es la fiesta oficial del vino nuevo en la que se hace el arrastre popular de cacharros metálicos. Destacan la de Icod de los Vinos donde se lanzan con tablas resbaladizas por pronunciadas pendientes.

 
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