Que ver en Mallorca

Mallorca todavía guarda calas escondidas

Mallorca es uno de los primeros destinos del mundo en lo que a turismo de sol y playa se refiere. Eso supone una importante afluencia de visitantes a sus playas y calas, y una continua ampliación de los servicios e infraestructuras, así como carreteras y caminos para llegar a la mayor parte. Por suerte para los amantes de la tranquilidad, la isla de la calma hace honor al sobrenombre que recibía en los años 70 y 80, y se guarda algunas joyas escondidas entre las rocas o más allá de los aparcamientos y zonas accesibles a simple vista.

Estos son algunos de esos rincones:

Es caló des Moro

Una diminuta cala de arena y agua turquesa que recoge toda la esencia del Mediterráneo. Sin embargo, su mejor característica es también su mayor defecto en verano. Muy poco espacio para tantos visitantes.

Cala s’Almunia

De espaldas al Caló des Moro se encuentra este precioso embarcadero de madera, con arena en el fondo y un agua que permite contemplar los peces que nadan a sus anchas.

Mondragó

Situada el Parque Natural al que da nombre, es una cala amplia en la que es difícil no encontrarse cómodo. Arena fina y blanca, agua calmada y cristalina, rodeada de vegetación, y con algunos servicios básicos.

Es caló Blanc

Una cala de rocas situada en la costa del municipio de Manacor. Impresionante paisaje de pequeños acantilados que forman un puente de roca.

Cala en Basset

Una cala vírgen de rocas a la que sólo se puede acceder tras un paseo de 45 minutos. Árena natural de especial interés y zona ZEPA, es una de las más fascinantes orografías minerales del extremo suroccidental de la serra de Tramuntana.

Es Carbó

Tranquilidad, salvajismo y limpieza en una magnífica cala de arena y aguas tranquilas y de color turquesa. Con vistas al parque Nacional del archipiélago de Cabrera, es un rincón que nada tiene que envidiar al Caribe.

es Coll Baix

Fascinante cala de diminutos guijarros de color oscuro y aguas transparentes y turquesa, que le dan un aspecto muy distinto a las de las calas de la zona de Alcúdia, en la que está situada. El acceso a pie no es apto para personas con problemas de movilidad.

Otros rincones, como Lluc Alcari, sa Calobra, cala Deià, cala Banyalbufar o cala Estallencs, son de más fácil acceso y, por ende, cuentan con mayor afluencia de visitantes. Aunque, por supuesto, son igualmente recomendables.

A tener en cuenta: Para disfrutar al completo de una de estas calas, lo mejor es llevar agua y víveres suficientes para pasar todas las horas que se quiera en la playa ya que, en la mayoría, no existe ningún tipo de servicio.

“Los hoteles en Mallorca ponen al alcance del visitante las emociones más irresistibles que se pueden vivir en la isla mayor de las Baleares. La excelente ubicación de los alojamientos en Mallorca, repartidos por toda la isla, constituye una oportunidad inigualable para descubrir todos sus secretos y encontrar los mejores lugares donde alojarse en Mallorca.”

Ya es primavera: pon tu bici a punto y recorre Mallorca

Luz, luz y aire puro. Los días se alargan, el campo mallorquín está pletórico y da hasta pereza quedarse en casa. Sí, llegó el momento: es hora de rescatar tu bicicleta del trastero, hacerle una pequeña puesta a punto y salir a recorrer Mallorca.

La isla es uno de los puntos de referencia mundiales en materia de cicloturismo, no sólo por sus espectaculares rutas -que te llevarán a algunos de los rincones más bonitos de Mallorca- sino por la gran cantidad de servicios para ciclistas que hay especializados en los diferentes municipios, especialmente en la zona norte. Es allí, en Alcudia y Pollença donde se conectan algunos de los recorridos más completos y preferidos por los profesionales.

El vínculo de Mallorca con el ciclismo viene de antiguo, de hecho cuenta con una de las federaciones más arraigadas y que, solo en la última década, ha pasado de contar con 900 deportistas federados a cerca de 2.000. Además, cada año, los mejores equipos ciclistas de Europa la eligen como destino para preparar su pretemporada, por lo que no es raro encontrarse en la carretera con figuras tan reconocibles como Alberto Contador, un declarado fan de Mallorca.

Tanta afición (y la llegada por centenares de cicloturistas cada primavera) ha llevado a las autoridades a hacer importantes inversiones logrando una de las redes de carreteras mejor adaptadas a los amantes de la bicicleta de España: 1.250 km de los cuales el 20% son carretera de montaña, ideales para los más aventureros y esforzados.

Sin embargo, si tu caso es el de muchos, que cogemos la bicicleta solo de vez en cuando (y la mayor parte de las veces en el gimnasio), lo mejor es apostar por rutas de cicloturismo cercanas a los grandes municipios como Palma o Alcudia. Alrededor de ambas poblaciones hay una buena red de carril bici que, además, discurre por zonas de especial belleza paisajística como es la que conecta las playas de Alcudia y Pollença, que te llevará por la costa y te permitirá hacer un alto en el camino y darte el primer baño del año.

El carril bici de Palma recorre buena parte del centro de la ciudad y son muchos los que lo utilizan para ir de compras o a trabajar. De hecho, existe una red de bicicletas públicas que se pueden alquilar por horas y que facilitan la movilidad por toda la capital sin necesidad de recurrir al engorroso problema del coche y el aparcamiento.

Para dar un paseo, no obstante, la alternativa más agradable es la del carril bici del Paseo Marítimo que te lleva desde el centro hasta la Playa de Palma: unos 15 km que dibujan el perfil de la bahía de Palma y que te llevarán por el encantador pueblo de El Molinar, Ciudad Jardín, el humedal de Ses Fontanelles, Cala Estancia y Can Pastilla. Durante todo el recorrido podrás pararte a disfrutar del paisaje, sentarte a descansar en pequeñas calas y tomar un aperitivo en los numerosos bares que sacan sus terrazas al sol junto al paseo.

Los aficionados al ciclismo tienen un aliado con nosotros. En la mayoría de nuestros hoteles en Mallorca, especialmente los ubicados en la zona de Alcudia y Playa de Muro, cuentan con servicios especiales para disfrutar del cicloturismo en la isla: taller de mantenimiento, garaje, tienda especializada, menús diseñados para los entrenamientos, gimnasio, spa… Infórmate de todo lo que te ofrecen y anímate a organizar una escapada de turismo activo por todo lo alto esta primavera.

Practica deporte al aire libre en Mallorca

Mallorca es una delicia para practicar cualquier tipo de actividad o deporte al aire libre, ya sea primavera, verano, otoño o invierno. Aquí ya os hablamos de las maravillas del buceo, pero es que hay más, mucho más.

Mallorca es una isla no sólo bendecida por el mar, también posee excelentes montañas para practicar escalada, trekking o rapel, sea cual sea tu nivel de forma. Excursiones de poca dificultad pero hermosísimas como la llamada Volta del General, partiendo de Banyalbufar hasta el Port des Canonge, o hacer alguna de las rutas de la finca es Galatzó, y otras algo más complicadas pero de indudable belleza como recorrer el famoso Torrent de Pareis, o subir al amanecer el Puig de Massanella, son experiencias que nadie debería perderse.

La vela en todas sus modalidades es el deporte estrella en Mallorca, y no sólo en verano. Encontraréis infinidad de clubes donde os alquilarán embarcaciones de todo tipo y tamaño, comprobad la belleza de esta isla desde el mar dando la vuelta a Mallorca y atracando en distintos puertos y si vais con vuestros hijos de vacaciones no perdáis la oportunidad de que aprendan a manejarse en una embarcación de vela apuntándolos a un cursillo de Optimist o de 420!

El golf es otro de los deportes al aire libre que podéis practicar en Mallorca, de hecho es uno de sus grandes atractivos turísticos. Es una maravilla practicar este deporte rodeado de naturaleza preservada. Existen unos 25 campos de golf en toda la isla, entre ellos el de Son Vida, que fue diseñado por el legendario F.W Wawtree y oficialmente fue abierto en 1961 por el príncipe Rainiero de Mónaco. También están el golf de Son Quint, el golf de Puntiró y el de Son Antem por nombrar sólo algunos.

Los ciclistas ya lo saben, Mallorca es ideal para la práctica de este deporte, los ciclistas profesionales que han visitado Mallorca, como por ejemplo Stephen Roche (ganador del Tour de Francia, el Giro de Italia y el campeonato del mundo), que vino a Mallorca aconsejado por Miguel Indurain, reconoce: “Mallorca fascina, tiene una buena climatología, naturaleza que atrae y ofrece unas posibilidades inmejorables para los cicloturistas y profesionales”. Durante el otoño y el invierno, los mayores equipos europeos se preparan en la isla, porque encuentran las condiciones idóneas para el entrenamiento. Y si sois cicloturistas, disfrutareis de las rutas de la Costa Norte descubriendo pueblos como Valldemossa, Puigpunyent, Deià, Soller y Pollença, entre otros.

¿Os apetece un poco de deporte al aire libre en Mallorca?

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La vida nocturna en Mallorca, un imán para el ambiente más glamuroso

¡La variedad de locales que tenemos en Mallorca es increíble! Si sois de los que les gusta el ambiente indie os recomendamos que vayáis a la zona de Sant Jaume. Adentraros en las estrechas calles del centro, donde encontraréis bares musicales con cierto aire bohemio y otros de tapas que dan el pistoletazo de salida a una noche muy mágica. ¿Queréis saber cuáles son?

Empezad con un buen vino y un par de sabrosas tapas. Para ello, asistid a ‘La Bodeguilla’, un restaurante mallorquín con una inmensa carta de vinos internacionales decorado con paredes de piedra y sillas rojas. Otro de los bares donde podéis comer y, además, muy acogedor es ‘Toque de Queda’ donde sirven buenos embutidos y un delicioso cava para acompañar.

Tras la exquisita cena, a tan sólo un par de calles, encontraréis el ‘Bar Siset’ para tomaros el café y una copa a precios muy populares.

Otra de las opciones es La Lonja, junto Paseo del Born. ‘Ribello’ es ideal si os apasionan la comida italiana. Os recomendamos el carpaccio de alcachofa y su espectacular lasagna.

Y, ¿habéis probado la Taboulé? Se trata de una ensalada de couscous con cebolla, pimientos rojos y verdes, uvas, pasas y hierba buena, muy típico de África del Norte. Si os gusta la receta podréis degustarla en ‘La Drassana’, un pequeño bar familiar de La Lonja con una carta de tapas internacionales y cócteles donde podréis disfrutar de una buena cena en una acogedora terraza.

Y, por último, no olvidéis Santa Catalina, a tan sólo 10 minutos a pie desde la Lonja. El barrio se ha convertido en los últimos años en un lugar muy concurrido y cosmopolita. Busquéis el tipo de cocina que busquéis (libanesa, italiana, japonesa, tailandesa, hindú o española) ¡la encontraréis aquí! Y si queréis seguir la fiesta os aconsejamos el ‘Bar Cuba’, uno de los locales más animados en un edificio histórico con ambiente cool o el ‘Lisboa’, si buscáis un entorno más tranquilo.

Mallorca dispone de zonas muy heterogéneas para que disfrutéis de una buena experiencia nocturna, sea cual sea vuestra idea. ¡Una isla con encanto y con mucho ocio!

El sitio perfecto para irte de picnic en Mallorca

En estos días en los que ya se empieza a vislumbrar la primavera, los días de solecito reaparecen y el buen tiempo comienza a deleitarnos con su presencia, apetece más que nunca disfrutar de los días al aire libre. Esta estación es una época estupenda para coger el coche y organizar un agradable picnic en alguno de los encantadores rincones de la isla. Y aunque son muchos los sitios para hacer un picnic en Mallorca, nosotros nos vamos a detener en unos tranquilos y hermosos lugares perfectos para ello en el norte de la isla.

La Victoria

Dentro del término municipal de Alcudia existe una agradable área urbana conocida como Bonaire. En sus proximidades, y bordeada por el mar y las preciosas playas, encontramos la zona de la Victoria, un lugar perfecto para hacer un picnic mientras contemplamos unas hermosas vistas del mar, la bahía de Pollença y las montañas de la Serra de Tramuntana de fondo. Frente a la playa de s’Illot hay mesas con bancos para comer y, en caso de que estén ocupadas, siempre se puede poner el mantel directamente sobre la tierra.

Es Coll Baix

La playa del Coll Baix es una de las preferidas de los vecinos de Alcudia por su espectacular vista, su tranquilidad y posiblemente también por lo dificultoso que resulta llegar hasta allí, debido a que hay que hacer un camino a pie de más de media hora que atraviesa montaña y zona de rocas. No obstante, no hace falta tanto para disfrutar de este maravilloso lugar puesto que desde es Coll Baix también hay unas estupendas vistas y una zona con un par de mesas y bancos para hacer un picnic en plena naturaleza.

Es Barcarés

Siguiendo en Alcudia, hay otra preciosa y tranquila zona residencial conocida como Es Barcarés. Es un núcleo urbano a las afueras del pueblo que se encuentra junto a la bahía de Pollença y que destaca por su pintoresca playa y por las barquitas que se anclan frente a ella durante el verano. Aunque aquí no hay mesas habilitadas también es posible disfrutar de un agradable picnic en alguno de los pantalanes de la playa. Es un lugar hermoso para contemplar el paisaje del mar y las montañas mientras se comparte un piscolabis. Y si el día se alarga, también es un enclave mágico para ver la puesta del sol tras las montañas de la Serra de Tramuntana.

Puerto de Pollença

Antes de llegar al Puerto de Pollença, por la carretera que viene de Alcudia, hay una tranquila zona equipada con mesas y sillas para comer junto al mar. Pese a estar en la mismísima playa, este lugar no suele estar muy concurrido por lo que aquí es posible disfrutar de un picnic junto al mar en la preciosa bahía de Pollença.

En los hoteles en Mallorca & Resorts podrás solicitar tu picnic listo para disfrutar en lugar de la isla que más te apetezca. Nuestro servicio de gastronomía incluye además alimentos especiales para celíacos, productos integrales y una gran variedad de snacks que harán las delicias de grandes y pequeños. Consulta en la web oficial los diferentes regímenes de alojamiento y disfruta de la mejor cocina mediterránea allí donde quieras.

Los vermús de Santa Catalina: The place to be en Mallorca

Si alguien te pregunta por el barrio de moda en Palma no lo dudarás ni un momento: Santa Catalina. Moderno, muy ligado a la moda vintage, a lo ecológico, a la recuperación del espíritu auténtico y más tradicional de la ciudad pero con un toque ecléctico, parisienne y muy, muy europeo, Santa Catalina es un punto de encuentro indispensable para comer, para cenar o para tomar unas copas en buena compañía.

Aunque el casco antiguo y toda la zona de callejuelas de Sa Gerreria están casi, casi pisándole los talones con su ruta semanal de pinchos y tapas, el barrio que da paso a la zona de marcha del marítimo se ha coronado como The place to be en Mallorca, sobre todo los sábados a la hora del vermú.

Cada fin de semana, a eso de las 12 del mediodía, decenas de personas de todas las edades, gustos y procedencias se dan cita en los alrededores del Mercat de Santa Catalina, el germen de todo: sus bares de tapeo tradicional, mezclados entre los puestos de verduras y productos locales, se llenan de bulliciosos grupos que brindan al sol y comparten anécdotas de la semana.

Para tapear, los bares del mercado ofrecen todo tipo de raciones, desde las típicas croquetas a tapas de jamón y queso, calamares o incluso te preparan in situ la comida que tú compres en los puestos de carne, pescado y verduras que hay alrededor. Se come de pie, en taburetes, arrimados a la barra y, aunque puede que no suene muy cómodo, la animación que se concentra en el entorno lo convierte en toda una experiencia.

Después del tapeo y las cañas, los vermús se pueden prolongar en Santa Catalina hasta la madrugada. Los bares, clubs y terrazas de las calles que rodean el mercado hacen ofertas especiales de cócteles y combinados para seguir la fiesta. Algunas discotecas de la zona incluso han ideado un plan de media tarde, con música y baile para amenizar la sobremesa hasta que cae el sol. Y así, hasta enlazar con la noche, cuando el barrio recibe a los que empiezan la marcha del sábado. ¿Te lo vas a perder? Nosotros no :)

El Mercat de Santa Catalina se encuentra en el centro mismo del barrio, en una manzana llena de bares y restaurantes de todo tipo: japoneses, libaneses, comida americana fast food, vegetarianos, mallorquines, pastelerías tradicionales… Abre todos los días menos el domingo desde las 7:00 horas hasta las 17:00. Si te alojas en alguno de los hoteles en la Playa de Palma estarás a unos 15 minutos en coche de este emblemático barrio. También hay líneas de autobús urbano que te llevarán directamente hasta los alrededores del mercado.

¿Te apuntas a un brunch diferente made in Mallorca?

Los domingos ya tenemos la excusa perfecta para levantarnos tarde y darnos un homenaje: la moda del brunch (mezcla de las palabras breakfast -desayuno- y lunch -almuerzo- en inglés) se ha instalado con fuerza en Mallorca y ahora es más fácil que nunca apuntarse a uno de estos macro desayunos y disfrutar de una jornada festiva por todo lo alto.

El origen del brunch, a pesar de que muchos lo asocian a la cultura estadounidense -porque es donde más se mantiene actualmente su tradición-, es británico y se remonta al siglo XIX. Se celebra los domingos porque ése era el día en que los mayordomos y sirvientes de la alta sociedad inglesa tenían el día libre y podían dedicar más tiempo a disfrutar de los placeres culinarios que, a diario, estaban reservados a sus amos. Entraban en la despensa y recopilaban todo tipo de productos, tanto del clásico desayuno inglés como de la comida, creando así una mezcla tal que les permitía que esa fuera la comida principal del día.

Hoy en día, en casi todos los países del mundo se celebran brunch, muchos de ellos adaptados a la gastronomía local, poniendo así un toque de autenticidad y dando salida a los productos autóctonos, a menudo más fáciles de conseguir que algunos propios del desayuno inglés como los beans. Las preparaciones también varían, si bien es cierto que en los brunch más característicos nunca suele faltar un poco de Bloody Mary (cóctel a base de zumo de tomate y vodka con una pizca de apio y tabasco) y unos huevos Florentine (escalfados y acompañados de algo de verdura y bacon o jamón).

Pero, como todas las modas, cuando has probado un brunch parece que los has probado todos… pero no, nada más lejos de la realidad. En Mallorca puedes encontrar brunch de verdad originales. Hablamos de los conocidos como secret brunch, que organiza la asociación Cultura a Casa y consisten en completos desayunos que se organizan en casas particulares de Palma y al que todo el mundo puede acudir con la única condición de aportar un plato singular y traer su buen humor. Los secret brunch, como su propio nombre indica, son secretos y uno solo sabe que se organizan por invitación de alguno de los que vayan a asistir. Pueden ser cualquier día y en cualquier lugar: azoteas, pequeñas terrazas particulares del centro de Palma, una casa junto al mar… Normalmente, la voz suele correrse por las redes sociales, así que, habrá que estar atentos.

Una iniciativa igual de original es el Holy Brunch que organiza de cuando en cuando, sin agenda predefinida, Rosemary Kitchen, una de las figuras de la gastronomía local más irreverentes y divertida tras la cual se oculta la polifacética Clara Ingold, que ha sabido sacarle todo el partido a su peculiar cocina llevando sus eventos a todas las escalas. Arte, música de todos los estilos y, cómo no, productos típicamente mallorquines pero con un toque propio e innovador son las claves de la propuesta de esta cocina que, poco a poco, se ha ido abriendo un hueco único en los canales de cultura independiente de Ciutat. Para no perderse ninguno de sus eventos, lo mejor es visitar su página web rosemaryskitchen.org o seguirla en sus redes sociales.

También hemos decidido sumarnos a la moda del brunch creando desayunos especiales los domingos en algunos de nuestros hoteles en Mallorca. El más concurrido es el Brunch del Hotel Son Antem, en Llucmajor, a solo 10 minutos de Palma. El brunch de Son Antem cuesta 24 € por persona e incluye todo tipo de platos, bebidas y especialidades. Se sirve en la zona de terrazas y jardines del hotel y es perfecto para llevar a los niños, ya que cuentan con zona de juegos.

De ruta por los faros de Mallorca

Vigías nocturnos, guías para barcos, protagonistas de historias únicas y verdaderas obras de arte… estas son sólo algunas de las expresiones con las que se conoce a estos gigantes redondeados de luz que responden al nombre de “faros”. ¿Sabías que Mallorca esconde algunos de los faros más impresionantes de toda la geografía española? Así es, y hoy te invitamos a que te vengas de ruta con nosotros por los faros más bonitos de la isla.

Nuestro territorio nacional cuenta con faros originales y llenos de historia; esto hace que nos preguntemos ¿qué hace de especiales a los faros de Mallorca? Sin duda nuestra geografía, nuestra idiosincrasia de isla y esas increíbles zonas rocosas en las que quedan (en su mayoría) ubicados. Así que si este verano has decidido que Mallorca será tu destino de vacaciones no olvides en apuntarte a este plan totalmente diferente.

¿Nuestro favorito? Sin duda alguna el Faro de Portocolom. Con su tonalidad rayada (de azul y blanco) el faro se alza como uno de los más auténticos de la isla. Lo mejor de todo es que puedes pasar un día de playa a orillas del mismo y luego ver atardecer desde sus dominios. Aquí os encontraréis locales paseando (el camino es super bonito y muy agradable) y turistas inmortalizando la estampa como toca (y es que no es para menos).

Dicho nuestro favorito toca hacer caso a los expertos de la imagen; y es que los fotógrafos de la isla hablan del Faro de Capdepera como el más impresionante de Mallorca. Eso sí, llena bien el coche de gasolina porque de noche la bajada debes hacerla sin prisa.

Si no quieres acabar el día en Capdepera, pues desviarte a Formentor porque allí te espera un imponente faro en el que ver la puesta de sol. Visto desde las alturas, el faro de Formentor impresiona por estar custodiado entre inmensas rocas de acantilados (algunos de lo más fotografiados de la isla). Eso sí, para verlo de cerca tendrás que cubrir 14 kilómetros que, igualmente, te regalan vistas únicas. Construido a mediados del siglo XIX, desde su localización podrás ver (al igual que en Capdepera) algunos perfiles de la vecina isla de Menorca.

Y si sois apasionados de esas tonalidades blancas que tan famosas han hecho a nuestras islas, no podéis dejar de ver el Faro de Ses Salines (ubicado en la zona del mismo nombre, justo al este). De color blanco impoluto, el de Ses Salines es un faro de toda la vida que no destacaría demasiado si no fuera porque es ubicado en una zona delicada para caminar, hostil pero bella al mismo tiempo. La foto que todo el mundo busca cuando va de visita a este faro es la del oleaje (igual de blanco que el faro) pegando con toda su fuerza contra la roca marrón. Una estampa única que te da a entender por qué la isla es tan mágica y especial.

Si estás eligiendo planes originales para tus días de relax y verano en Mallorca no dudes en disfrutar de la ruta por nuestros faros, y es que la isla los tiene y bien bonitos.

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