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Cosas que ver en Granada

En pocas ciudades la huella artística árabe se despliega a ojos del visitante con tanta deslumbrante belleza como en Granada. Sólo por descubrir la Alhambra merece la pena acercarse a la ciudad que inspiró a Federico García Lorca. Pero hay mucho más: barrios típicos, ambiente festivo y una arquitectura singular dotan de un inagotable encanto a la antigua capital andaluza. Agradecemos su visita a nuestra tierra.

La provincia que pertenece a la comunidad de Andalucía (España) se extiende sobre una superficie de 12.532 km2 que contienen una rica suma de contrastes, entre los que destacan cinco áreas geográficas variopintas: Sierra Nevada, la Costa Tropical, el Poniente, el Oasis del Antiplano y la Alpujarra. Sierra Nevada posee las cumbres más altas de la península (Mulhacén, 3.748 m y Veleta 3.392m) bajo las que se asienta la comarca de las Alpujarras, donde se refugiaron los moriscos tras la toma de Granada y la convirtieron en un vergel con todo tipo de cultivos. Se trata de una zona de gran interés turístico y paisajístico que se complementa con las sierras de Castril, de Huétor y de Baza. A todo ello hay que sumar la ciudad, con sus incomparables Alhambra, Albaicín y Sacromonte, entre otros, que la convierten en un lugar de invariable y eterno retorno. A la caída de la tarde, cuando el aroma del jazmín impregna el aire, es un deber subir hasta el mirador de San Nicolás y contemplar la mágica estampa de la Alhambra resplandeciendo en el ocaso.

Fue durante siglos capital de Andalucía, y hoy es un verdadero museo histórico y artístico. Su ascendencia medieval y musulmana se identifica en el trazado de sus calles en cuesta, retorcidas y estrechas, que contrasta con el trazado más geométrico de la época cristiana y el añadido de sus actuales edificaciones. El poeta granadino Federico García Lorca fue un gran apasionado de su ciudad y alabó su grandeza con sentidos versos. En Granada podemos hacer visitas guiadas la Huerta de San Vicente, refugio imprescindible de la creación lorquiana, convertida en casa-museo.

En el margen derecho del Darro es necesario recorrer el pintoresco barrio del Albaicín el más representativo de la antigua historia granadina, con un inconfundible sello árabe.
Junto a la iglesia de San Nicolás se puede contemplar, desde su placeta-mirador una de las vistas más sugerentes de la Alhambra y Sierra Nevada, y de noche la imagen de la Alhambra iluminada es de una belleza sobrecogedora. No es de extrañar pues, que en 1993 la Unesco declarara este barrio Patrimonio de la Humanidad. Desde la cuesta de Chapiz se inicia la entrada al camino del Sacromonte, antigua ruta de Guadix. En el angosto camino poblado de cactus y chumberas y flanqueado por un Via Crucis del siglo XVII, están las famosas "cuevas" gitanas, hoy en gran parte abandonas, si bien en algunas de ellas se continúan ofreciendo espectáculos de flamenco para los turistas. En este barrio de la ciudad, encaramado a la colina enfrentada a la Alhambra, donde se percibe todo el sabor del ascendiente árabe de Granada. En el siglo XIII se construyó aquí una fortaleza y llegó haber más de 30 mezquitas, muchas de las cuales fueron consagradas como iglesias cristianas. En sus callejas empedradas se alzan los cármenes, villas con decoración y jardines moriscos, aisladas del exterior por altas tapias.
La ciudad vieja es un laberinto de callejuelas donde se halla la Alcaicería, reconstrucción de un barrio morisco que ardió en 1843. Las dos plazas principales son la de Bib-Rambla, cerca de la catedral y la Plaza Nueva. Desde esta última, por la cuesta de Gomérez se asciende hasta los dos grandes monumentos de la ciudad que visitará: la Alhambra y el Generalife.

La presencia musulmana

La ciudad estuvo desde tiempos antiquísimos, con el asentamiento primero de los túrdulos, y los posteriores contactos con fenicios, cartagineses y griegos. Ocupada por los romanos, los visigodos y los hebreos, fue en el año 1013 cuando se constituyó en reino independiente con la llegada de la dinastia de los zíries de África. A finales del siglo XI la población se extendió por toda la colina de Albaicín y al otro lado del Darro, hasta la Alhambra. A raíz del asentamiento de la dinastía Nazarí, Granada experimentó un auge inigualado y expandió sus dominios hasta ocupar completamente lo que hoy son las provincias de Granada, Málaga y Almería y gran parte de las de Sevilla, Jaén, Córdoba y Cádiz. La ciudad estuvo bajo la ocupación morisca hasta 1568, cuando Juan de Austria echó a los moros de Granada. Más de cinco siglos de presencia musulmana consellevan la herencia árabe de esta ciudad.

 
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