Atenas

Buscar hoteles

Fecha de entrada

Fecha de salida

Alojamientos
5 estrellas
A 2 estrellas
Que ver en Atenas y alrededores

Alterna los más bellos monumentos de todos los tiempos con barrios nuevos e insípidos. Atenas es así: tanto asombra como encandila, y siempre, siempre enamora.

Atenas tiene muchísimos encantos ocultos que seducen al viajero aunque hay quien se empeña en hacerla pasar como la ciudad más fea de Europa. Y aunque ahora anda patas arriba con los preparativos de los próximos Juegos Olímpicos de 2004 y su fisonomía está cambiando a machas forzadas, Atenas es asignatura obligatoria para todos aquellos que quieran beber en las fuentes de la cultura occidental.

El aeropuerto Helínikon pasó a la historia para los vuelos internacionales, que desde el pasado mes de marzo llegan al flamante aeropuerto de Spata; el Helínikon será transformado un uno de los escenarios olímpicos. Desde Spata, una autopista lleva al barrio de Menidi, donde la Villa Olímpica albergará a los 18.000 atletas participantes en la confrontación deportiva y a gran parte de los 21.000 periodistas acreditados para el evento.

Y si el viajero siente temblar el suelo a sus pies pudiera ser un seísmo, yo he vivido varios en la ciudad, pero lo más probable es que se trate de la gigantesca traladadora que horada las entrañas de la polis abriendo nuevas líneas de metro, algunas de cuyas estaciones han sido ya inauguradas.

Pero no se espante lector; todo ello se alterna con una especial filosofía de la existencia que caracteriza a los griegos, un mágico orden interno dentro del caos habitual de la ciudad y el indudable atractivo que representa su valiosísimo patrimonio arqueológico.

Primer día

Mañana. Iniciamos la jornada en la plaza Sintagma, o plaza de la Constitución, flanqueada por la fachada del parlamento, antiguo palacio Real, y el hotel Grande Bretagne, el más clásico de la ciudad y toda una institución, y llamada a ser el futuro centro de comunicaciones de la ciudad, el ombligo del llamado "Acrópolis Trademark", un triángulo hístórico cuyos vértices son el Partenón, el Estadio Olímpico y el monte Likavitos.

El Parlamento fue construido en 1834, en estilo neoclásico, como tantos otros edificios de Atenas, para ser utilizado como residencia del primer Rey de la Grecia moderna, Otón I de Baviera. Si hacemos la visita en un domingo, veremos a las 11:15 h la ceremonia más vistosa del cambio de guardia de los evzones, soldados con el uniforme griego tradicional que incluye una falda plisada, por lo que Hemingway describió irónicamente a estos soldados como "guerreros en mallas de ballet".

Podemos aprovechar nuestro paso por la plaza Sintagma para obtener un mapa en la oficiona de turismo próxima (calle Amerikis 2) y cambiar divisas en alguna de las numerosas casas de cambio ubicadas en ella.

Conviene madrugar para visitar la Acrópolis sin excesivo calor y sin las masificaciones de las horas centrales del día; el recinto arqueológico está abierto desde las ocho de la mañana. La Avenida Dionissou Areopagitou circula bajo la vertiente sur de la colina de la Acrópolis. A la derecha encontramos el teatro de Dionisos, divinidad oriental introducida por Pisístrato. Es el teatro más antiguo de Atenas y puede llegar a acomodar a unas 17.000 personas. En él se efectuaban representaciones de teatro y danzas en honor al dios del vino.

El pórtico de Eumenes une el teatro de Dionisos con el Odeón de Herodes Ático, que lleva el nombre de el mecenas griego, de origen romano, que lo construyó. Su interior que no se visita, pero del que se tiene una impresionante vista desde los alto de la Acrópolis, ha sido acondicionado para acoger los 6.000 espectadores que acuden a las representaciones dramáticas y líricas del Festival de verano de Atenas. La entrada a la Acrópolis se realiza por la puerta Beulé, llamada así en honor al arqueólogo que la descubrió. Está formada por dos fortificaciones en forma de torre levantadas en el siglo III por los bizantinos. El auténtico pórtico que da entrada a la Acrópolis son los Propileos, mandados construir por Pericles en el 437 a.C. En el interior cinco puertas abrían paso a cinco caminos distintos, de los cuales el central, la Vía Sacra, era el utilizado en las grandes ceremonias religiosas. A su derecha el templo de Athina Niké, es uno de los más exquisitos logros del estilo jónico. Constaba de una sola celda donde se guardaba la estatua en madera de Atenea calificada de áptera, pues se cuenta que los atenienses le cortaron las alas para que no los abandonara. La salida de los propileos depara un vasto panorama: por un lado se yergue el partenón, con su magnífica columnata, por el otro, la elegante silueta del Erecteion; entre ambos discurría la Vía Sacra, bordeada de esculturas y monumentos votivos.

Byebyetravels.com ©