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Munich
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Que ver y visitar en Munich

La Mariemplatz, el corazón de Munich, toma su nombre de la "Columna de la Virgen María" que se alza en mitad de la plaza.

Afirman los muniqueses que en Alemania hay prusianos y bávaros. Ciertamente, el carácter de Baviera es distinto. Quizá sea por la cerveza. No en vano, lo que ha dado en Munich fama internacional ha sido la Oktoberfest, la Fiesta de la Cerveza. Sin embargo, tiene otros hechos diferenciales, como poseer una mayoría católica. Y es que su nombre, München, tiene su origen en la palabra Mönche, que significa monje y hace referencia a los monjes del Tegernsee, fundadores, en el siglo XVIII, de la aldea que dio origen a la ciudad. Se convirtió en capital de Baviera en la Edad Media; fue un importante centro del comercio transalpino a partir del siglo XVII y en la segunda mitad del siglo XIX se produjo el auge industrial. Pero también es una ciudad monumental y un centro universitario e intelectual. Los recursos turísticos de Munich son ilimitados; hay unos doscientos "lugares de interés" catalogados. Propongo una relajada estancia, sin agobios, leyendo las biografías de los peculiares monarcas bávaros, en esta ciudad que se define a sí misma como "una metrópolis con alma".

Primer dia por la mañana
Iniciamos nuestro periplo en la Marienplatz, corazón de la ciudad, en cuyo centro se alza la columna de María. El flanco norte de la plaza está ocupado por el Ayuntamiento Nuevo, cuya mayor atracción es el carillón de su torre (Glockenspiel), en el que cada mañana, a las once (también a las doce y a las cinco de la tarde entre mayo y octubre), se ponen en movimiento unas figuras representando un torneo. Hay un mirador a 85 metros desde el que se tienen hermosas vistas. Cerca de la plaza podemos visitar tres de las iglesias más significativas de Munich, y hay unas 300: la Peters-kirche (iglesia de San Pedro, donde ascender 306 peldaños para llegar a un mirador en la torre), la Paelskirche (iglesia de San Miguel) Frauenkirche (iglesia de Nuestra Señora). Esta última, con sus dos torres gemelas, es el símbolo de la ciudad. Se construyó en el siglo XV con una capacidad para 20.000 personas, más que los habitantes de Munich entonces; en su interior se conservan numerosas obras de arte, pero destaca el cenotafio del emperador Ludovico el Bávaro y las vidrieras de las capillas del deambulatorio. Desde la torre sur se obtiene también una bella vista de la ciudad.

Dirigimos nuestros pasos hacia el Viktualienmarkt, uno de los lugares más populares de la ciudad, con puestos de frutas, verduras, carnes y pescados o quesos. Entre las fuentes que adornan esta plaza se instalan en verano tabernas al aire libre. Grandes mesas con puestos de comida que se llenan rápidamente, disfrutando y compartiendo de un día perfecto. Puedes tomar el famoso Pretzel con una buena jarra de cerveza o el Weisswurst una de las salchicas más consumidas en Alemania.

La Residencia (Residenz) es el palacio donde vivieron los reyes bávaros. Su construcción duró cuatro siglos, por lo que no es extraño encontrar elementos de diferentes estilos, predominando el neoclásico y el renacentista. Sus dependencias se despliegan en torno a 7 patios. Si se dispone de tiempo limitado visite el Tesoro (trabajos de orfebrería, cristal, esmalte y marfil) y el Museo de la Residencia, donde durante 130 salas se ilustran cuatro siglos de cultura cortesana; la Sala del Antiquarium, joya arquitectónica llena de luminosidad, se caracteriza por sus recubrimientos de mármol, las bóvedas decoradas con frescos y numerosos bustos antiguos.

En Munich existen diferentes zonas animadas, pobladas de cafés y tabernas típicas, donde los muniqueses acuden, a veces, vestidos con trajes tradicionales. Como Schwabing , antiguo barrio bohemio con muchos establecimientos. Los universitarios frecuentan los locales cercanos a la Leopoldstrasse.

Tarde
Después del almuerzo nada mejor que un sosegado paseo por el Jardín Inglés (Englischer Garten) un gran parque próximo al centro urbano; desde el Monopteros -un templete circular construido sobre una colina- se obtiene una buena vista de los campanarios del casco antiguo.

Podemos dedicar la tarde a visitar un par de los buenos museos que alberga la ciudad (hay hasta uno dedicado a los orinales). Juanto al Jardín Inlgés está el Museo Nacional Bávaro (Bayerisches National Museum), creado por Maximiliano II en 1855 para conservar las riquezas artísticas de Baviera; en el sótano se exhibe la mayor colección de belenes del mundo.

 
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